Manifiesto
No es un secreto que la moda vintage y de segunda mano están viviendo un momento de esplendor y que su popularidad, según lo vemos en FOEL, se debe en parte a la situación que impone la industria de la moda. Medioambiente, fast fashion, microtendencias, vertederos de ropa en el desierto de Atacama… son palabras recurrentes en todos aquellos que tratamos de poner cierta coherencia en el consumo de ropa y, por ende, poner en valor el vintage textil. Porque sí, gran parte de los amantes del vintage tenemos muy claro como la ropa menos contaminante, es la que ya está producida. Pero al margen de esta preocupación medioambiental que no deja de agravarse, aparece otra que desde FOEL nos gustaría reivindicar también: la uniformidad.
Y es que, a que a poco que hagamos scroll por las webs de las grandes firmas de moda que producen según el modelo del fast fashion, así como en los perfiles de las influencers adscritas, vemos como las microtendencias son en realidad una especie de llamada a la compra del nuevo uniforme que habremos de llevar, sin importar si la pieza en cuestión sea cómoda o incómoda, útil o inútil, fea o bonita, … y así podría pasarme un rato. Y es que, desde nuestro lugar de amantes de la ropa del pasado, nos repele particularmente esta pretensión de que todos vistamos iguales, o al menos, de forma muy similar. Podríamos poner mil y un ejemplos de piezas de ropa y calzado que desafían las leyes de la comodidad o, directamente, de las recomendaciones de los podólogos. Pero lo que es peor, es que la omnipresencia y poder de esta industria, haga creer a sus consumidores que, para estar a la última, tengan que ponerse un zapato tabi, popularmente conocido como zapato de pezuña de vaca, por poner un ejemplo demencial.
En fin, que no es hate ¡es que clama al cielo! Una mujer llamada Jennifer Le Zotte, escribió en el año 2017 un libro muy interesante llamado From Goodwill to Grunge: A History of Secondhand Styles and Alternative Economies, en el que nos explica la relación entre la historia de la segunda mano y los movimientos contraculturales y de protesta de los años 60 y 70. Brutal ¿verdad? Algún día publicaré una entrada sobre este estupendo libro y sobre este asunto, pero ahora lo saco a colación para reivindicar la unicidad, la originalidad y el salirse del tiesto. Esto es FOEL: vístete como te dé la gana, pero sal del rebaño, quéjate, no te conformes con comprar ropa que no te dura ni una temporada, coje las riendas de tu estilo y desafía esas microtendencias que nos uniforman y nos quitan gran parte de nuestra personalidad e identidad. La lucha desde el vestir existe y es posible ¿te unes?
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