Sobre botones aristocráticos
Si eres un apasionad@ de la moda vintage y asidu@ a tiendas físicas y online, te habrás topado mil y una vez con unos botones con dos características muy específicas: son dorados o plateados y, habitualmente, tienen grabados un escudo, ¿te suena? Solemos encontrarlos en chaquetas y blusas, pero también en vestidos, tanto en moda de hombre como de mujer. Pues bien, estos botones pertenecen al estilo “old money”, una especie de estética la cual algunos clasifican de “estilo de vida” más que de una moda o tendencia. Quizás por eso podríamos afirmar que sus valores se basan en la elegancia, la atemporalidad y un profundo aprecio por la tradición. Además, en el nombre va implícito cierto aire aristocrático y de alta sociedad. Es por ello que al poner en cualquier buscador “estilo old money”, aparecerán imágenes de personas posando en grandes cottages ingleses, rodeados de verdor y de muchos corgies.

Sin embargo, no es mi pretensión hacer la guía definitiva para vestir bajo el paraguas de esta estética, sino de hablar de botones, en concreto, de unos tan característicos en el mundo vintage que, a poco que hayamos ojeado un par de burros, habrán aparecido sin remedio con su brillo de latón. Como amante de las cosas antiguas, los botones no son una excepción. Soy de las que conserva como uno de mis tesoros más preciados la caja de lata repleto de botones de mi abuela, botín que con el paso de los años se ha visto enriquecido con las donaciones de alguna que otra madre de amigos. Coleccionarlos, observarlos y clasificarlos como amante del vintage y como costurera, es un deleite, aunque sepa de antemano que muchos de ellos jamás lo utilizaré en proyecto alguno.

Los old money son, quizás, uno de los que más captan mi atención. No porque me guste su estética particularmente, sino por lo que representa: ese intento de añadir lujo a algo que quizás, no lo tiene. Pon un toque de dorado en algo y, automáticamente, subirá de categoría y nivel, sino, ¿porqué en el sector de la alimentación lo gourmet viene envuelto en negro y oro? Blazers, vestidos, blusas… esos botoncitos de latón han surcado una década entera, la de los 80 y me atrevería a decir que aún más la de los 90. Mi madre tenía mucha ropa con ellos y yo, como buscadora incansable de reliquias textiles, los encuentro constantemente. Y cuando esto ocurre, sin ser yo nada de dorados y aristocracia, estallo de alegría, ¿porqué? Seguramente porque el fulgor de lo antiguo me ciega, es así, soy una urraca de lo antiguo, su brillo o, fingimiento del mismo, me atrae y allá que voy. Escudos pseudo heráldicos, símbolos náuticos de secano, iniciales misteriosas,… iconos varios que remueven mi corazoncito de historiadora, detrás de los cuales no hay ni habrá mucho que rascar, solo una pretendida estética aristocrática low cost que siempre ha puesto y podrá un toquecito de fulgor en el blazer más anodino.

